Aromas del vino: tipos y consejos para identificarlos
Nos entra por los ojos y nos conquista por la boca, pero antes de eso también puede sorprendernos, y mucho, a través del olfato. Porque en el vino, buena parte del placer empieza en sus aromas.
Ahora bien, ¿sabes cuántos tipos de aromas del vino existen? ¿Has oído hablar de sus familias aromáticas? En este artículo te ayudamos a descubrirlos para que la próxima vez que acerques una copa a la nariz sepas interpretar mejor todo lo que el vino tiene que decirte.
Cómo afrontar la fase olfativa en la cata del vino paso a paso
Lo primero que debes saber es que reconocer los aromas del vino es, sobre todo, una cuestión de práctica, atención y curiosidad.
Si sigues estos pasos en la cata, te resultará más fácil entrenar el olfato, identificar nuevos matices y sacar más información de cada copa:
- Acércate la copa sin moverla. Primero huele el vino en reposo, sin agitar la copa. Así podrás identificar los aromas más delicados y volátiles.
- Agítala suavemente. Al mover el vino, este entra en contacto con el oxígeno y libera nuevos aromas, normalmente más intensos y expresivos.
- Vuelve a oler con calma. Acerca de nuevo la nariz a la copa y trata de reconocer qué notas aparecen: frutas, flores, especias, madera, hierbas, tostados…
- Compara sensaciones. Pregúntate si los aromas son frescos, maduros, dulces, intensos, sutiles o complejos. No hace falta que aciertes, solo intenta describir lo que percibes.
- Relaciona el aroma con el sabor. Después de oler, prueba el vino y observa si lo que habías percibido en nariz también aparece en boca. Muchas veces, los aromas anticipan parte de la experiencia del primer sorbo.
Principales tipos de aromas del vino
Una de las formas más habituales de clasificar los aromas del vino es atender a su origen. Es decir, de dónde proceden esos matices que percibimos al acercar la copa a la nariz.
En este sentido, podemos hablar de tres grandes tipos de aromas:
Aromas primarios o aromas de la uva
Los aromas primarios son aquellos que proceden directamente de la variedad de uva y del lugar en el que se ha cultivado. Son aromas ligados a la fruta, las flores, las hierbas y otros matices vegetales.
Por ejemplo, en un vino blanco pueden aparecer notas de manzana, cítricos o flores blancas, mientras que en un vino tinto es habitual encontrar recuerdos de frutos rojos, fruta negra, violetas o hierbas aromáticas.
Aromas secundarios o aromas de la fermentación
Los aromas secundarios aparecen durante el proceso de elaboración del vino, especialmente durante la fermentación. No estaban presentes como tal en la uva, sino que se desarrollan gracias a la acción de las levaduras y otros procesos propios de la vinificación.
Aquí podemos encontrar notas que nos recuerdan al pan, la bollería, la mantequilla, el yogur, la nata, la levadura…
Aromas terciarios o aromas de la crianza
Los aromas terciarios son aquellos que se desarrollan durante la crianza y la evolución del vino, ya sea en barrica, en botella o en ambos casos. Son aromas más complejos y suelen aparecer en vinos con cierto tiempo de envejecimiento, a los que aportan profundidad.
En este grupo encontramos notas de vainilla, cacao, café, tabaco, cuero, frutos secos, especias, madera, tostados o incluso aromas frescos como la menta o el eucalipto.

Familias aromáticas del vino
Además de clasificarse por su origen, los aromas del vino también pueden agruparse en familias aromáticas.
Esta clasificación resulta muy útil durante la cata, ya que nos ayuda a identificar mejor lo que percibimos y a poner palabras a las sensaciones que aparecen en nariz:
Aromas frutales
Son una de las familias aromáticas más fáciles de reconocer, sobre todo en vinos jóvenes. Pueden recordar a frutas frescas, maduras, confitadas o incluso desecadas.
En los vinos blancos es habitual encontrarnos notas de manzana, pera, melocotón, albaricoque, cítricos o frutas tropicales. En los tintos, en cambio, suelen aparecer aromas de frutos rojos, como fresa, cereza o frambuesa, y de fruta negra, como mora, ciruela o arándano.
Aromas florales
Los aromas florales aportan delicadeza y elegancia al vino. Pueden aparecer tanto en vinos blancos como en tintos, aunque suelen ser más fáciles de identificar en vinos frescos, jóvenes y expresivos.
Algunos ejemplos habituales son las notas de flores blancas, jazmín, azahar, rosa, violeta o lavanda.
Aromas herbáceos y vegetales
En esta familia incluimos los aromas que nos recuerdan a hierbas, hojas, tallos o elementos del mundo vegetal. Suelen dar frescura y personalidad al vino.
Entre los más comunes encontramos las notas de hierba recién cortada, heno, laurel, tomillo, romero, pimiento verde, hoja de tomate o incluso té.
Aromas especiados
Los aromas especiados suelen aparecer en vinos con crianza, aunque también pueden estar relacionados con determinadas variedades de uva. Aportan calidez, intensidad y complejidad.
Dentro de esta familia están las notas de pimienta, clavo, canela, vainilla, nuez moscada, regaliz o anís.
Aromas tostados
Los aromas tostados suelen estar relacionados con la crianza en barrica. Proceden del contacto del vino con la madera y del grado de tostado de la propia barrica.
Pueden recordar al café, el cacao, el caramelo, el pan tostado, los frutos secos tostados o incluso al humo.
Aromas balsámicos
Los aromas balsámicos aportan frescura, profundidad y una sensación un poco mentolada o resinosa.
Dentro de esta familia encontramos las notas de menta, eucalipto, pino, incienso, resina o algunas hierbas aromáticas.
Aromas más frecuentes según el tipo de vino
Aunque cada vino es diferente, hay ciertos aromas que suelen aparecer con más frecuencia según el tipo de vino en cuestión:
- Vinos tintos. Es habitual encontrar aromas de fruta roja y fruta negra, como cereza, ciruela o mora, junto con matices de especias, regaliz, cacao, cuero, tabaco o tostados, sobre todo en vinos con crianza.
- Vinos blancos. En ellos suelen destacar los aromas frescos y delicados, como cítricos, manzana, pera, melocotón, flores blancas, hierbas frescas o fruta tropical. En algunos blancos con más evolución también pueden aparecer notas de miel o frutos secos.
- Vinos rosados. Normalmente, nos recuerdan a fruta fresca y frutos rojos, como fresa, frambuesa o cereza. También pueden mostrar notas florales, cítricas o incluso de caramelos ácidos.
¿Cuáles son los aromas más comunes en los vinos aragoneses?
En Aragón, los aromas del vino están muy ligados al territorio, a las variedades de uva y a la forma de trabajar cada viñedo. Sus suelos pedregosos, el cierzo, el clima de contrastes y la altitud de sus viñedos ayudan a dar forma a vinos con carácter propio.
Estos son algunos de los aromas más comunes entre los vinos aragoneses:
- Fruta roja y fruta negra. Los recuerdos de cereza, fresa, frambuesa, mora, ciruela o arándano son muy habituales en muchos tintos de la zona.
- Fruta blanca y cítricos. Las notas de manzana, pera, limón o pomelo están presentes sobre todo en blancos frescos.
- Flores y hierbas aromáticas. En muchos vinos se perciben matices de flores blancas, violetas, tomillo, romero o laurel, que conectan con el paisaje mediterráneo.
- Especias. Los olores a pimienta, clavo, canela, regaliz o vainilla pueden aparecer tanto por la variedad de uva como por la crianza.
- Tostados y frutos secos. Los recuerdos de café, cacao, pan tostado, madera, almendra o avellana son más frecuentes en vinos aragoneses que han pasado por barrica.
En cualquier caso, la mejor forma de reconocer estos aromas es acercarte a ellos copa a copa. Si quieres seguir descubriendo la riqueza aromática de los vinos aragoneses, no te pierdas los vinos de la D.O. Cariñena, una de las denominaciones de origen más históricas de España y la más antigua de Aragón.
Y si te apetece vivir la experiencia desde dentro, puedes acercarte al territorio a través del enoturismo o disfrutar de alguna de nuestras experiencias en bodega. ¡Te encantarán!
Otras preguntas frecuentes sobre el aroma de los vinos
¿Cuál es la diferencia entre aroma y bouquet?
Aunque a veces se usan como sinónimos, el aroma suele asociarse a los matices más directos del vino, que proceden de la uva y la elaboración. Por su parte, el bouquet hace referencia a los aromas más complejos que aparecen con la crianza y la evolución.
¿Podemos identificar si un vino está malo por el aroma?
Sí. Algunos olores desagradables, como a vinagre, humedad, cartón mojado o huevo podrido, suelen indicar que el vino tiene algún defecto y que su equilibrio se ha visto alterado.
¿Por qué cambia el aroma al mover la copa y oxigenar el vino?
Porque al mover la copa, el vino entra en contacto con el oxígeno y libera nuevos compuestos aromáticos. Por eso la percepción olfativa puede cambiar y volverse más intensa o compleja.